Los tres errores que más dinero cuestan a un inversor particular al invertir en bolsa no son de mercado. Son de comportamiento.
Nuestro gestor de carteras, Ismael Arribas Ferrero, los identifica así en esta entrevista:
→ Intentar acertar el timing: comprar cuando sube, vender cuando cae por miedo. El resultado casi siempre es perderse las mejores sesiones, que suelen estar pegadas a las peores.
→ Dejarse llevar por la euforia: entrar a valoraciones que uno mismo sabe que no se sostienen, para «no perderse la subida».
→ Invertir sin plan: sin precio objetivo, sin horizonte temporal, sin haber hecho el análisis. Es apostar, no invertir.
La aversión a las pérdidas hace que una caída duela casi el doble de lo que alegra una ganancia equivalente. Y esa asimetría emocional es la que lleva a muchos inversores particulares a tomar, en caliente, decisiones que con la cabeza fría nunca tomarían.
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